Recordemos que existen factores externos que pueden afectar el funcionamiento de nuestra salud digestiva y aumentar el riesgo de padecer enfermedades causadas por el consumo de alimentos contaminados.
Para evitarlo, exploremos la importancia de la salud digestiva, los principales factores que la afectan, algunas recomendaciones sobre cuidados del sistema digestivo, así como los riesgos asociados a enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).
¿Qué es la salud digestiva y por qué es importante?
Un adecuado funcionamiento del sistema digestivo permite la correcta absorción de nutrimentos indispensables y la eliminación de desechos y toxinas. De acuerdo con uno de los institutos nacionales de salud en Estados Unidos, el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK), la salud digestiva está directamente relacionada con los hábitos de alimentación, la actividad física y el control del estrés.
El cuidado del sistema digestivo es fundamental para mantener una buena calidad de vida, ya que un sistema digestivo sano es clave para mantener una microbiota intestinal saludable. Si quieres saber más asuntos relacionados con la microbiota intestinal puedes consultar nuestra serie de videos con todo lo que debes saber sobre la microbiota intestinal.
Una microbiota equilibrada ayuda a modular la respuesta inmunológica reduciendo la probabilidad de padecer infecciones, enfermedades autoinmunes y enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y los trastornos inflamatorios intestinales.
La salud digestiva es importante porque el cuerpo necesita obtener de fuentes externas los nutrimentos y el agua necesarios para su buen funcionamiento y mantener así, el organismo sano. Es necesario llevar una alimentación equilibrada, es decir, que guarde las proporciones adecuadas entre macronutrimentos, como las proteínas, lípidos e hidratos de carbono, así como de micronutrimentos, como vitaminas, minerales y compuestos bioactivos.
Aquí compartimos algunas recomendaciones para el cuidado del sistema digestivo…
- Una dieta rica en fibra, como la que ofrecen los alimentos elaborados con granos enteros y baja en grasas saturadas es clave
- La hidratación adecuada, así como practicar actividad física de forma regular favorecen el tránsito intestinal.
- Gestionar el estrés de forma efectiva también forma parte de los cuidados del sistema digestivo. El estrés crónico puede provocar inflamación y alterar la microbiota, lo que puede derivar en trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable.
Adoptar estos hábitos desde edades tempranas no solo mejora el bienestar individual, sino que también reduce la carga de enfermedades del sistema digestivo entre la población.

Principales factores que afectan la salud digestiva
Algunos factores que pueden influir en la salud digestiva están asociados con la dieta y con el estilo de vida, observa…
Dieta incorrecta
La Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012 denominada Servicios básicos de salud. Promoción y educación para la salud en materia alimentaria. Criterios para brindar orientación, define como dieta correcta, aquella que es completa, equilibrada, inocua, suficiente, variada y adecuada.
Con base en lo anterior, una dieta incorrecta sería aquella que no sea completa por no contener todos los nutrimentos, que no sea equilibrada porque no guarde las proporciones apropiadas entre los nutrimentos que aportan los alimentos, que no sea inocua porque cause daño o pueda estar potencialmente contaminada, que no sea suficiente porque no cubra las necesidades de todos los nutrimentos según la edad y requerimientos de cada persona, que no sea variada porque no incluya alimentos de todos los grupos y que no sea adecuada a las circunstancias, gustos y cultura de quien los consuma.
Hidratación inadecuada
La deshidratación puede afectar la salud digestiva al dificultar la formación de heces blandas y fáciles de evacuar, lo que puede provocar trastornos digestivos como el estreñimiento. Además, la falta de agua en el organismo puede reducir la producción de enzimas y jugos digestivos, dificultando los procesos de digestión y absorción de nutrimentos.
Factores psicológicos como el estrés y la falta de sueño
Pueden causar trastornos digestivos como el colon irritable y dificultades para el tránsito intestinal, aumentando el riesgo de padecer enfermedades del sistema digestivo. Está ampliamente documentado que existe una conexión entre el intestino y el cerebro, por lo que un desequilibrio en la microbiota intestinal, derivado de una dieta incorrecta, puede incluso afectar el estado de ánimo de las personas.
Principales riesgos de enfermedades transmitidas por alimentos
Como se mencionó antes, la Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012 establece que una dieta correcta debe ser inocua, es decir que el consumo habitual de los alimentos no debe implicar un riesgo para la salud.
Anualmente, la OMS reporta que más de 200 enfermedades son causadas por el consumo de alimentos contaminados. Un contaminante es cualquier agente externo que entra en contacto con el alimento de forma no intencional y que, al rebasar los límites establecidos por las normas, puede causar un daño a la salud.
La naturaleza de los contaminantes puede ser muy diversa, por ejemplo, existen contaminantes físicos como espinas, esquirlas de vidrio, metal, madera o piedra. Contaminantes químicos como residuos de pesticidas o de agentes de limpieza y contaminantes biológicos como hongos, levaduras o bacterias. Entre los principales agentes biológicos causante de las ETA, se encuentran Salmonella spp, Escherichia coli, Listeria monocytogenes y Norovirus.

Cómo prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos
Cada año personas alrededor del mundo padecen de ETA como consecuencia del consumo de alimentos contaminados. Un alimento se puede contaminar en cualquier punto de la cadena de suministro, desde su lugar de origen hasta el momento que se consume, pero también como consecuencia de malas prácticas de higiene, preparación inadecuada de los alimentos o por el consumo de agua contaminada.
El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC, por sus siglas en inglés y la OMS, hacen recomendaciones para prevenir las ETA, a través de pautas que promueven su inocuidad.
Mantener la limpieza
Lavar las manos durante 15 a 20 segundos, frotando y haciendo uso de agentes de limpieza adecuados para remover de forma eficiente la suciedad. Se recomienda desinfectar manos, utensilios y superficies de preparación de alimentos.
Separar alimentos crudos de cocidos
Para evitar contaminación cruzada se recomienda el uso de tablas y cuchillos diferentes, de tal forma que no se usen de manera indistinta para cortar alimentos crudos y cocidos al mismo tiempo.
Cocinar completamente los alimentos
Para asegurar la inocuidad de los alimentos y disminuir o eliminar los riesgos biológicos, se debe asegurar que la temperatura en su interior permita su cocción completa, sobre todo cuando se trata de huevo, carne, pescado y aves.
Conservar los alimentos a temperaturas seguras
Los alimentos perecederos, aquellos que por su alto contenido de humedad se echan a perder rápidamente, deben mantenerse en refrigeración a temperaturas por debajo de los 5ºC. Los alimentos que se cocinan y se vuelven a calentar deben mantenerse por encima de los 60ºC. Mantener a los alimentos fuera de la zona de peligro térmico asegura que los microorganismos patógenos (los causantes de ETA) no puedan reproducirse y que los alimentos sean seguros para su consumo.
Usar agua y materias primas seguras
La recomendación es preferir el uso de alimentos frescos y agua potable. La contaminación microbiana del agua potable representa la principal causa de diarreas en el mundo, seguida de la transmisión de cólera, disentería y fiebre tifoidea.
La prevención y cuidado del sistema digestivo son clave para una buena salud y bienestar general. La adopción de hábitos saludables, como una dieta correcta, la hidratación adecuada y la reducción del estrés, son estrategias clave en los cuidados del sistema digestivo.
De igual forma, la educación sobre prácticas seguras de manipulación de alimentos y la prevención de ETA forman parte de los buenos hábitos de alimentación. Conocer los riesgos de consumir alimentos contaminados puede reducir considerablemente la incidencia tanto de enfermedades digestivas, como de las ETA.
Promover la conciencia sobre los cuidados y enfermedades del sistema digestivo es una estrategia fundamental para mejorar el bienestar de las personas que puede reducir la incidencia de trastornos digestivos.
Fuentes de consulta
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