Los nutrimentos presentes en alimentos y bebidas son indispensables para el mantenimiento de un buen estado de nutrición y salud. No obstante, el requerimiento individual de proteínas, lípidos, carbohidratos, vitaminas y nutrimentos inorgánicos varía según diversos factores biológicos y de estilo de vida.
El concepto de "nutrimentos críticos" y salud
Un desequilibrio en la ingesta de ciertos componentes puede derivar en efectos adversos. Cuando el consumo se realiza en grandes cantidades, con alta frecuencia y de forma prolongada, se asocia directamente con el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles (ENT), tales como:
- obesidad
- diabetes
- hipertensión
De la misma forma, cuando se consumen en exceso, llevan al desarrollo de malos hábitos de consumo, se convierten en “nutrimentos críticos” y son asociados con el padecimiento de enfermedades no transmisibles.
Tal es el caso de la sal y el azúcar, que, a pesar de ser componentes comunes en la dieta, cuando se consumen en exceso llevan a la hipertensión, el sobrepeso y/o enfermedades cardiovasculares, tanto porque se encuentran de forma natural en los alimentos como porque se añaden a una amplia gama de estos.
¿Por qué se utilizan la sal y el azúcar en la producción de alimentos?
El uso del sodio (principalmente como cloruro de sodio o sal de mesa) y el azúcar se remonta a milenios atrás. Su implementación histórica responde a dos objetivos fundamentales: potenciar el sabor y extender la vida útil de los productos a través de métodos de conservación primarios como el salado, el ahumado, la congelación y la deshidratación. Posteriormente, se integraron técnicas más complejas como la fermentación y las conservas en vinagre, azúcar y salmuera.
Funciones técnicas en la industria actual
Hoy en día, el procesamiento industrial regulado por normas nacionales e internacionales busca mantener o mejorar las características sensoriales y nutritivas de los productos, asegurando el acceso a opciones inocuas, estables y económicas. Su uso se encuentra tanto en fábricas industriales como en productos artesanales y recetas tradicionales elaboradas en casa.
Sus funciones técnicas principales incluyen:
Modificación sensorial: Mejora del sabor, la textura y el color.
Conservación: Extensión de la vida útil y reducción de pérdidas en la cadena de suministro.
Seguridad alimentaria: Control de factores químicos y ambientales que aseguran la inocuidad y sus propiedades sensoriales.
Consulta nuestro artículo ¿Puedo confiar en los aditivos alimentarios?
La sal y el azúcar cumplen con la función de "ligar" o atrapar el agua presente en los alimentos. Al interactuar con macromoléculas como las proteínas y los almidones, reducen la disponibilidad de agua libre, evitando así el crecimiento de microorganismos causantes del deterioro de los alimentos. De esta forma, los podemos encontrar en múltiples productos como conservas, panificación, cereales, derivados lácteos, cárnicos, bebidas, postres y otros dulces.
El papel del sodio en la panificación y lácteos
Los componentes de la sal de mesa, el cloruro y el sodio, son esenciales para gran variedad de funciones del organismo, pero también lo son cuando en el alimento se emplean en la formulación de alimentos y bebidas. Por ejemplo:
Panificación
En el proceso de elaboración del pan, la sal es determinante para:
Estructura: Fortalece las interacciones de la proteína del trigo para crear una masa más tenaz.
Fermentación y horneado: Regula la transformación de la masa y favorece la creación de una corteza crujiente.
Propiedades sensoriales: Actúa como potenciador de sabor y retiene humedad en la miga, manteniendo la frescura.
Quesos y embutidos
En los productos lácteos y cárnicos, el sodio cumple funciones de seguridad y textura:
Inhibición de patógenos: En quesos frescos, la sal ayuda a evitar el crecimiento de Listeria monocytogenes, Clostridium botulinum y Staphylococcus.
Maduración: En quesos madurados, donde la concentración de sal alcanza un 15% (frente al 3.3% en quesos tipo cottage o cabra), el sodio es clave para desarrollar el aroma y la costra.
Productos cárnicos: En embutidos como jamones y salchichas, la sal de mesa se adiciona junto con otras sales y aditivos en forma de salmuera, que en conjunto hacen que la carne se vuelva más suave, haciendo que la proteína alcance la textura característica de productos como el jamón o las salchichas. Por otro lado, las formulaciones que emplean azúcar (sacarosa) o miel, contribuyen al sabor y aroma de productos tipo gourmet.
Aplicaciones del azúcar en la industria alimentaria
Conservación de frutas con azúcar: almíbares y mermeladas
El uso de soluciones azucaradas para preservar frutas perecederas es una práctica documentada desde las civilizaciones griega y romana (mediante el uso de miel). En la actualidad, las frutas pueden conservarse por la adición de azúcar en productos como mermelada, ate o almíbar.
Mermeladas: La normatividad exige una combinación de cocción, pectina y edulcorantes nutritivos (azúcar) para formar un gel que limite el agua libre.
Almíbares: La concentración de azúcar en el almíbar o jarabe actúa como conservador, inhibiendo el crecimiento de microorganismos. El azúcar actúa como vehículo de transferencia de calor durante la pasteurización, evitando la oxidación y manteniendo la firmeza de la pulpa.
Azúcar y su función en la elaboración de helados
En la industria de los congelados, el azúcar no solo aporta dulzor, sino que cumple una función física: reduce el punto de congelación de la mezcla. Esto evita el endurecimiento excesivo y mejora la textura. Se emplean diversos edulcorantes nutritivos como:
- Sacarosa (azúcar de caña).
- Dextrosa.
- Jarabe de maíz.
El uso de edulcorantes no calóricos permite reducir el aporte calórico y potenciar el dulzor de los helados.
Conclusión
La sal y el azúcar son componentes multifuncionales presentes en una amplia gama de productos, desde conservas y panificación hasta lácteos y postres. La clave para integrar estos alimentos en una dieta correcta radica en la revisión de las etiquetas nutricionales y el consumo de porciones con la frecuencia y cantidad adecuadas.
Fuentes de consulta
Claro, H. (s/f-a). Alimentos procesados. Hablemosclaro.org. Recuperado el 27 de abril de 2023, de https://hablemosclaro.org/alimentos-procesados-2/
Claro, H. (s/f-b). El pan y sus ingredientes. Hablemosclaro.org. Recuperado el 27 de abril de 2023, de https://hablemosclaro.org/el-pan-y-sus-ingredientes/
Claro, H. (s/f-c). Helado. Hablemosclaro.org. Recuperado el 27 de abril de 2023, de https://hablemosclaro.org/que-hay-en-mi-alimento-12-helado/
Claro, H. (s/f-d). La biotecnología en la conservación de alimentos. Hablemosclaro.org. Recuperado el 27 de abril de 2023, de https://hablemosclaro.org/la-biotecnologia-en-la-conservacion-de-alimentos/
Claro, H. (s/f-e). Nutrimentos críticos, ¿en una dieta correcta? Hablemosclaro.org. Recuperado el 27 de abril de 2023, de https://www.hablemosclaro.org/nutrimentos-criticos-es-posible-consumirlos-en-una-dieta-correcta
Claro, H. (s/f-f). Quesos reducidos en sodio. Hablemosclaro.org. Recuperado el 27 de abril de 2023, de https://hablemosclaro.org/quesos-reducidos-en-sodio/
(S/f-a). Hablemosclaro.org. Recuperado el 27 de abril de 2023, de https://hablemosclaro.org/que-hay-en-mi-alimento-16-jamon/(N.d.)
(S/f-b). Itesm.mx. Recuperado el 27 de abril de 2023, de http://legismex.mty.itesm.mx/normas/ssa1/ssa1036.pdf